18 abril 2017

Día 3 - Impermeabilidad y cascadas

Mi piel, mi alma, mi conciencia se han envuelto últimamente de esta materia impermeable. Ya no siento, ya no sueño, ya no deseo.
Me he convertido en una especie de material industrial cuyo propósito es únicamente de naturaleza práctica.

Sin embargo, el haber entrado en "Jimmy" ese día y recorrido parte del Sur de Islandia desde horas tempranas de la mañana, agujerearon este escudo, mostrándome que por dentro existían siempre este mar, este río, estas cascadas...

Decidimos tomar el auto y manejar bajo la lluvia, confiando en que en Selfoss o en otro lugar encontraríamos algún Bonus con el que reaprovisionarnos. Y tuvimos mucha suerte puesto que el Bonus ahí estaba, con sus Skyrs y sus bananos de precios exhorbitantes (10 € por cinco bananos, ¿Bromean?).

Miramos amaneceres a medias. Nos aferramos a la ruta, peleando contra el viento que insistía en hacernos volar.

"-¡Ahí está! Mirala, ahí está. Ahí está Selfjalandfoss " grité al ver cómo la imagen de esa cascada magnánima destrozaba la materia sólida en la que me encuentro encarcelada



Y toda esta impermeabilidad cedió al estado de movimiento. Nos empapamos al vernos minúsculas en este mundo, al escuchar los gritos de la montaña que nos obligaban a volver a nuestro estado original.

































Derritiéndonos con el café del thermo rojo, nos volvimos lo que realmente somos. Eso que somos y que tanto odiamos,

"-Subamos hasta la punta" - Me dijiste.

Y yo aterrada subí por las gradas que se encontraban al lado de Skogafoss, jurándome odiar el no tener conmigo esa impermeabiidad que tanto deseaba en ese momento.

















Pero me prometiste curar mi dolor por no ver el avión abandonado con un plato de pastas y salchichitas, cocinado en con los utensilios de la Guesthouse de Sólheimahjáleiga. De esos que uno utiliza para desempermeabilizarse aunque sea por unas horas.

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