19 abril 2016

Ma i fior ch'io faccio, Ahimè! non hanno odore




Podría hacer un análisis de los personajes de las arias que estoy trabajando actualmente. Podría hacerlo, es más, debería hacerlo. Debería tratar de comportarme como ellas durante este tiempo: escondiendo los errores cometidos, dándole largas a mis frustraciones por no hacer o ser lo que se espera.

Decía una persona por ahí que pareciera que quiero ser lo que los demás quieren que sea. De cierta manera, lo hacemos todos… Caemos en esos errores que traicionan a nuestras filosofías y pensamientos.

Dicen que Anna Netrebko no “hace lo que se espera” al interpretar a Mimi. No lo interpretó de manera “satisfactoria operáticamente”, dicen. Muy sensual y todos esos asuntos, dejando de lado el amor.

Pero de las que he visto, la interpretación de Netrebko es la que más me gusta. Si bien Mimi es una muchacha dulce y un tanto ingenua, es mujer… es mujer y no es solamente un puñado de flores de papel. Es una mujer que ama, que desea, que a pesar de su enfermedad, trabaja para sobrevivir… Es una muchacha que desea absorber la belleza que se encuentra a su alrededor aún cuando sólo hay banalidades. Es alguien que quiere reproducir esa belleza natural, pero no lo logra y se frustra.

El día de hoy, soy Mimi. Podría incluso hacerme un “Hashtag” para que la gente lo entienda. Interpreto a Mimi porque esa frustración de lograr hacer que algo provocado y aprendido se convierta en algo natural me domina en este instante.

No bordo flores todos los días, pero me esmero en hacer que las notas que salen de mí transmitan lo que se encuentra adentro. Pero no lo logro… No logro que esas notas tengan olor.

Tatiana marcó muchas partes de la partitura y me dio a entender que todavía me falta mucho para que esto sea perfecto y pretenda ser “natural”.

El problema no es el trabajo para lograr que esto sea perfecto… lo es que a pesar del trabajo, no llega a serlo.