03 diciembre 2015

She's having a crisis about being



Así no más decidí desactivar mi cuenta de Facebook, sin una explicación válida. ¿O sí? No creo que sea necesario para nadie el que yo tenga una cuenta en una red social. No lo justifica ni el hecho de que ahora el "estar conectado" es un derecho y que si no "estás en línea no existís y no tenés identidad electrónica".

No existís si no pasás 24/7 apretando el botón de bajar, si no ponés "Likes" a cualquier imagen de gato, si no publicás tus fotografías, si no hablás con desconocidos para los cuales tu vida no es algo interesante... Vivís a través de Facebook (u otras redes sociales) e ignorás completamente tus verdaderos deseos y ambiciones.

Esperás tanto, ansiás tanto, no recibís nada y empezás a sentirte inexistente, vacía, sin gracia... Sentís esa maldita nausea que creíste única a Sartre. Planeás tu desaparición... Tocás fondo... Y sabés que la solución es únicamente apretar "Desactivar" y desaparecer durante un tiempo, hasta después de haber vuelto a retomar el control de tu vida y alimentar tu verdadera existencia.