30 julio 2015

Corte

Me siento aislada, sola, triste… Me siento sin valor, y no me queda más que escribirlo aquí porque si lo reflexionamos bien, a quién demonios debería importarle cómo me siento?
Las personas buscan, pero lo hacen con el único propósito de no sentirse como me siento en este momento… Buscamos metas, esperanzas y medios y personas que nos faciliten lograr lo que queremos.

Una vez que lo hemos logrado, ya no hay nada… Los más astutos siguen buscando metas y objetivos, pero las personas como yo nos acostamos sobre nuestra cama y nos preguntamos para qué demonios seguir. Es sólo un círculo vicioso de correr detrás de cosas que nos dejan cada vez más vacíos.
Recuerdo la esperanza, recuerdo la ambición. Recuerdo vivir en la ebriedad de un amor perfecto, o en la alegría de obtener las cosas por las que había luchado… Pero heme aquí ahora.

Recuerdo que en un extracto de “Le Sang des autres”, Jean se preguntaba qué pasaría si se suicidara. Cuando lo reflexionaba bien, se daba cuenta que su existencia iba a seguir sintiéndose a pesar de que lo hiciera. Ese acto de quitarse la vida iba a cambiar un curso, iba a afectar en algo las cosas que lo rodeaban, y lo que él quería era no seguir afectando más la línea…

Unos irán al funeral a expresar cuánto te amaban, otros pondrán pendejadas en su Facebook, otros esperarán que los que te rodean estén tristes de por vida. La gente hará todo por apariencia; para que nadie los juzgue, y dirán que hacen eso por vos... jajaja

El objetivo es la no-existencia, el no cambiar nada, el desaparecer sin que nadie se de cuenta.
De nada me sirve suicidarme.

Quisiera que la gente me olvidara completamente, y sobre todo, quisiera que deje de importarme reflejarme en los ojos de la gente…

Quisiera desaparecer, desaparecer… Desvanecerme de la mente de las personas. Desvanecerme de mi mente.

Nunca haber existido. NUNCA HABER NACIDO.

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