19 septiembre 2014

Geometría de la nada

Llegás a un punto en tu vida... Exactamente, ese mismo punto, el que señalás, el que dirige tu mirada, el que te indica que es tu centro y que desgraciadamente sólo darás vueltas alrededor de un mismo círculo, que tu dirección es un círculo, no un disco, simplemente un círculo, una línea que se toca de principio a fin, sin ningún tipo de relleno, sin nada...

Tengo dirección, en eso estamos de acuerdo, aunque sea circular, y no hacia el Norte, el Sur, el Este o el Oeste. ¡Pero estoy cansada! ¡Maldición, estoy cansada de tanto luchar! Me gustaría que estallara... Que todo adentro estallara y pudiera dormir todo el día.

No me considero una víctima de alguien, de algo o del sistema... No creo en las víctimas, ni en los victimarios, ni en los salvadores, ni en el sistema, ni en algo y mucho menos en alguien... Sólo creo en dormir y no esperar nada.

Hoy, no quiero trabajar, no quiero amar, no quiero despertar, no quiero caminar, no quiero ir al supermercado, no quiero hablar. Si escribo aquí es porque me siento desinflar, porque si no lo hago, dejaré de respirar. Porque he llegado al punto en el que veo a mi alrededor y veo el trayecto que realicé. Porque estoy en el centro y todo está a un radio... está lejos... intocable.

¿Y qué importa?

¿Y QUÉ IMPORTA?

Simplemente dejaré de luchar

01 septiembre 2014

You did not break me, I'm still fighting for peace...



Una enésima decepción se agrega a esta gran lista…

Quisiera estar segura que con esta herida el dolor va a detenerse, como ese tipo de vómito que la gente te alienta a vivir, con la esperanza de que vas a sacar lo malo y sentirte mejor luego. Pero este tipo de enfermedad se queda para siempre –como un cáncer - y no hay mejor manera de enfrentar las cosas que siendo realista (o pesimista, como quieran llamarlo).

Estoy consciente de que pasé tres cuartos de mi vida buscando tu aprobación, con  mi complejo de Electra o lo que sea. Tenía esta extraña idea de que todo lo que dijeras era LA verdad, que todo lo que hicieras era digno de ser seguido y de que si vos estabas contento conmigo, tenía que sentirme llena… Sí, lo hice. Lo hice a pesar de que me abandonaste por irte con la secretaria. Siempre seguí admirándote y creyendo en vos a tal punto que buscaba una extensión tuya en todas mis parejas (buscando en ellas tu aprobación, muy seguramente).

Pero llego el día en que dejé de creer en vos, en el que te caíste de tu pedestal… ¿Lo recordás? ¿Cuándo estábamos en tu auto y te dije quién era y qué es lo que quería para mi vida?
Me gustaría haber podido voltear mi cabeza y no ver la decepción que se dibujó en tu cara cuando te confirmé que no estaba dispuesta a seguir el patrón de tu mamá, de tus hermanas, de tus sobrinas y hasta de tus otras hijas.
¿Pero no fuiste vos quien me enseñó que tenía que seguir MI patrón y no el de los demás? ¿Qué significaron todos esos libros de Hesse en mis manos entonces? ¿una forma hipócrita de sentirte moderno?

Me destruiste el ídolo… Me destruiste el único ideal de seguridad que pude haber tenido.

Sin embargo, seguí estando ahí, con mis reservas, teniendo cuidado de vos… Con mis nuevos ideales, con mi nueva manera de caminar, de respirar, de correr. Con mis pensamientos neuróticos o como te plazca más llamarlos.

Seguí adelante, logrando mis sueños, teniéndote a mi lado, apreciándote porque dicen que los lazos de sangre son muy importantes.

¡Glorioso el día en el que pude demostrarte que no sólo te buscaba por dinero! Porque muy claro lo dejaste, con mis hermanas y amigos, que tu enojo mayor fue que tu existencia se limitara en mi mente a unas cuantas monedas.
Me sentí contenta, llena, porque te probé de esta manera que el dinero no era algo que determinaba el estar a tu lado.
¿Te sentías contento al saberte equivocado?

Segundo intento: el aprecio sin necesidad de aprobación o ideas de dinero… Únicamente aprecio por ser padre e hija, hija y padre.
Segundo fracaso…

Porque si bien has demostrado que todo lo que hay alrededor de vos es mucho más importante que pasar unos minutos conmigo, es indispensable que alguien te lo proyecte, como un eco: en esto también fracasaste, y yo también… Obvio que yo también fracasé.
Fracasé porque no quiero seguir luchando para alimentar una relación unidireccional. Y vos sabés que a pesar de todos los golpes de la vida (y sobre todo los que fueron provocados por vos), lo intenté…
Y sí, voy a seguir luchando, voy a seguir caminando, voy a seguir levantándome… Sin vos… Hasta que te borrés… para siempre.
Voy a seguir luchando para caminar… Sin vos, sin ella, sin nadie. Porque no, no me destruiste… Ni ayer, ni hoy ni mañana.
Aunque haya cambiado mi plano de vida, aunque ya no quiera hijos, aunque ya no quiera casarme… NO, NO ME DESTRUISTE.