11 julio 2014

Olvidar

Encendió la radio de su auto, en medio de una calle solitaria, mientras esperaba a S. y trataba de enfocarse en la impuntualidad de ella para no pensar tanto en esa fuga que sentía dentro de su pecho. "Serais-tu là?" se escuchaba en el ambiente y ella secaba sus lágrimas con las mangas de su suéter.

Recordaba ese momento en el auto, ese preciso instante en el que se encontraba sola, y empezo a hacer cadenas de todos los eventos que se dieron en aquel entonces.

Joven de 19 años, llorando dentro de su auto, explicándose a ella misma que no podía ceder a tanto gas y que tenía que luchar para abandonar ese maldito pasado, ese maldito hoyo en el que se encontraba. Escuchó tres veces "Song to say Goodbye" y tomó las llaves de su auto. Le pegó tres patadas a la puerta de su cuarto y trató de no dejar que las lágrimas siguieran fluyendo...

Etapa número 1: Tragarse el Mar Negro y salir del auto

En la oscuridad de la calle, estacionar el auto frente a la casa desconocida y esperar. Ladridos. Una sombra conocida que se acerca mientras se siente que el cuerpo cede a la impotencia del momento.

Etapa número 2: Ver imagenes desfilar mientras se intenta concentrar en el color rosado de cada una de ellas

Mientras cada imagen desfila, responder con una sonrisa "Sí!", "Me parece perfecta" sin realmente poner atención a lo que se está haciendo. Ver un par de anteojos iluminarse. Sentirse culpable... Pedir perdón por tanta haraganería y explicar que quizás en otro momento las cosas mejoren... A pesar de que sabés que nada va a mejorar y que las clases de teatro son lo único con lo que podrás contar.

Etapa número 3:  Enfrentar

Saludar a lo lejos, mientras tus labios sangran, y responder "Muchas gracias" sabiendo que eso no solucionará nada. Maquillar un poco por aquí, poner un poco de polvo por acá. Reír un rato, sonreír, disfrazar con una bata de baño rosada. Comer un pedazo de pizza, ver cómo desfila el nombre de la canción en la pantallita del auto mientras te preguntan si conocés la canción. Volver a decir gracias, y olvidar...

Etapa número 4: Olvidar

La más importante de las etapas... Olvidar... Olvidar que alguna vez lloraste en tu auto mientras escuchabas "Serais-tu là?" y "Song to day Goodbye".  Tratar de masejar tu mente ignorando las prácticas en las clases de teatro, o las felicitaciones del lindo muchacho con barba que se acercó a vos el día en que estaban agarradas de la mano... Sí, ese día en que fuiste con la camisa color café y piedritas y te sentaste frente a ella, el día del examen... No, normalmente no lo recordás, porque la idea es olvidar. Pero sí, ese día en que tu etiqueta salía y ella tocó tu espalda con la excusa de querer volver a meterla.

Pero duele... Duele, duele, duele. Duele mucho que las cosas se queden así, sin ningún tipo de solución.

02 julio 2014

Fragmentos

No son las personas… Son los momentos. Son las cervezas abiertas, los vasos de vodka sobre una silla de plástico, las flores rosadas, los chocolates de todos los colores, una mano sobre el hombro, las miradas mágicas en un restaurante de comida rápida, los cigarros y cervezas consumidos en el pasillo estrecho del exterior de mi casa de infancia, la indiferencia, la inexistencia del ser en ese momento…

Son las pequeñas hebras que constituyen nuestro peinado, nuestra personalidad… Cómo las vamos a cortar? Cuántas de ellas se caen? Cuántas quedan?

Nadie recuerda esas cosas… Todos tratan de olvidarlas. Y todo se presenta como un conjunto sin sentido ni gracia. Todo…

Mi sostén se había desabrochado en su casa. Me pregunto si se habrá dado cuenta… Me aburrí mucho hablando con él. Fue como si todo el mito que había creado a su alrededor no tuviera ningún tipo de raíz. Pero aún así bebí a su honor… Brindé por nuestras pláticas y por nuestras fantasías sexuales los días en que más sola me sentía.

Su sonrisa era suave… Como el calor tropical de mi casa en ese momento. Bebíamos cerveza, pero yo no estaba en ese momento… Era una simple actriz de relleno, la acompañante.

El abrazo… “Gaby!!!” Una sonrisa sin sentido. Alegría por un reencuentro no programado… Resentimiento y rememoración de los días oscuros dentro de la cola del piano. Invitación no satisfecha.
Intento de plática mientras los pasantes circulaban. Abrazo nostálgico. Olvido…

Llegó el momento de irme al gimnasio…