22 mayo 2014

Seguir siendo...


Me cuesta mucho describir el sentimiento de impotencia que tengo en este momento. No es fácil controlar todos estos mareos causados por el caminar.
Y sin embargo…
El sábado tengo el examen que me definirá como “persona”… Este examen me dara una nota, la cual podrá ser utilizada por una de las escuelas de comercio publicas, para determinar si puedo o no formar parte de ella.
Hace unos años, cuando me desgastaba leyendo libros y escuchaba en mi mente las voces de mis excompañeros del colegio recordándome lo “mediocre” que soy, habría pasado meses estudiando para no quedarme atrás… En este momento, simplemente no me importa.

La verdad, me preocupa un poco no sacar buena nota (la costumbre me ha hecho muy exigente conmigo misma), pero al mismo tiempo me niego a dejar de ser humana para ser como todo el mundo.
Desde hace unos años, esa fantasia por “ser alguien a través de mi vida profesional” se ha ido apagando, y he llegado al punto en que ya no me importa mi vida profesional, ni intelectual, ni artística, ni nada…

A veces sueño que renuncio a mi trabajo, que tomo mi cámara y mis trapos y me voy a dar vuelta. Adonde? No tengo ni la menor idea… Pero algo si se: se que no quiero dejar de sorprenderme, ni de abrir tanto los ojos hasta tragarme con ellos la esencia de todas las cosas que podrían rodearme.
Quiero sentarme bajo los arboles atraga budas, quiero comer con los elefantes, pelear con los monos, llegar a todos los picos del mundo, quiero conocer gente que me pueda hacer llorar con su dulzura… Quiero comer, conocer, sentir.
No quiero ser la mejor, ni la que mas sabe, ni a la que mas quieren, solo quiero ser completamente yo.
No quiero salvar el mundo, ni liberar a las masas…
No quiero hacer este examen. No quiero integrar la escuela de comercio. No quiero seguir trabajando en una oficina.
QUIERO SER YO…
Aun con la dinastía Le Pen prohibiéndome ser YO… Aun con mis seres queridos…
YO

13 mayo 2014

Emérveillement...

Sé que hago muchas idas y vueltas entre el pasado y el futuro, termino en un viaje intemporal que no define exactamente en dónde estan todas las experiencias de mi vida. Podría decirles que entre el 2010 y el 2011, los vientos me llevaron por Venecia, Barcelona, Lisboa y por muchas ciudades de Marruecos. En el 2012, tomé un descanso para retomar de nuevo mi peregrinaje en el 2013…

Julio y agosto del 2013 fueron meses vecinos, pero contrastantes. Pasé de colores verdes cálidos e intensos, a grises fríos y pálidos. Pero tuvieron en común eso de lo que mi papa me hablaba cuando salíamos a comer en mis años de adolescencia: el encanto.


















El encanto… La verdad, en estos veintitantos años, el encanto es necesario para no caer en la “inmovilización” que te hace creer que ya nada va a avanzar, que lo mejor es morir. El encanto es un tipo de gasolina.
Nace de cosas inesperadas o simplemente de castillos cuyos bloques vamos poniendo uno a uno hasta terminarlos.

El viaje a San Lorenzo (Honduras) fue el resultado de un aborto de viaje a Roatán. Al no poder cumplir mi sueño de ver a través del agua transparente todos los pececitos de colores, le rogué a mi papá que me llevara a San Lorenzo a vivir experiencias nuevas... A comer.
Nos detuvimos muchas veces a comprar rosquillas y a abrazar eólicas (¡Estoy cansada de manejar parques eólicos, pero no me creerían si les dijera que era la primera vez que estaba en un parque eólico!), pero el encanto inició cuando mi papá espontáneamente dijo al ver una lancha acercarse: "¡Demos un viaje en lancha!"

















Con Lidia y Pame habíamos programado muchas veces el viaje al Mont-Saint-Michel... En vano. Se salía de nuestro presupuesto. Simplemente no era posible imaginar un viaje si nos faltaba un auto. Pero ese día, me llegó un correo avisándome sobre las increíbles promociones de tren hasta Rennes.
¡Y el bus desde Rennes!
Fue realmente un peregrinaje, entre el tren, la noche de hotel, el metro, los buses hasta el Mont-Saint-Michel, pero valió completamente la pena al ver ese monasterio aislado del mundo.
Tuvimos mucha suerte porque ese día era el día que las mareas estaban más altas, así que pudimos apreciar durante unos momentos cómo el aislamiento estaba aún más pronunciado.

















El muchacho que conducía la lancha nos dijo las paradas de nuestro itinerario: La Playa del Amor - La Isla de los Pájaros - El Puerto de San Lorenzo.
¡Qué maravilla era ver esos árboles que se protegían con sus propias raíces! ¡Y la Isla del Amor - llegan dos y se van tres!
La Isla de los Pájaros fue tal y como la imaginé: un lugar dominado por pájaros hembras y sus bebés. Un lugar hermoso escondido del mundo y de la imaginación de las mentes grises de Europa.





















Si bien el Mont-Saint-Michel es una atracción turística muy frecuentada - y en la que es casi imposible desplazarse - con Pame decidimos recorrer sus callejuelas, contar sus piedras y puertas de madera.
Su Monasterio - a pesar de que estoy cansada de los lugares religiosos - me entretuvo con sus colores verdes, sus estrellas y su frío... Pero el exterior. ¡Sobre todo el exterior me maravilló!
A veces, odio mi cámara. Odio que aunque sea mi cajita mágica no pueda sentir cómo yo y capte la manera de volar.





















Si pudiera hablar del encanto, sería con estos contrastes de experiencias, idas y vueltas. No quiero jamás dejar de sorprenderme. No quiero dejar de quedarme callada al ver algo, comer algo, o escuchar algo.... No quiero.



05 mayo 2014

Arañas de lluvia y Gehry

Siempre he estado dispuesta a decir "¡sí!" cuando me proponen salir y este día no fue la excepción. La lluvia y mi estado físico no me permitieron disfrutar el trote tanto como yo quería, pero aún así atesoro algunos recuerdos de esos días... ¿Oscuros?



Frank Gehry merece la pena, los días lluviosos y las ciudades industriales que carecen de zonas verdes. Estuve de acuerdo. No me gustan las ciudades industriales... Me matan con su indiferencia y vaciedad. Y la lluvia... ¡La maldita lluvia que no me dejaba comer en paz mis pinxos y tomar mi cerveza en paz!




Ernesto Neto se fusionó con Yoko Ono e hicieron una exposición colorida. con unos toques de blanco y negro (¡Esos colores que siempre me han parecido característicos de Ono). ¡Cómo predominaron en ese viaje los híbridos de moléculas gigantes y piedras quebradas!



¡Calatrava y su puente de vidrio!
"Es irónico porque Calatrava propuso un puente de vidrio en una ciudad en la que llueve el 90% del tiempo..."
Imaginé a muchos españolitos deslizándose en el puente y pidiendo por favor que les pusieran una alfombra para no convertirse en seres morados.


En fin... Bilbao sólo significó para mí la tierra sobre la cual Gehry creo su museo. ¡Ah! Y sobre todo, un lugar cercano para encontrar un Campero.