17 diciembre 2013

Jamais je n'oublie vos voix...



Después de un año de proceso, lo logré. ¡Lo logré! Y todo parece tan increíble, tan poco real... Bueno, la verdad el proceso inició hace un año, pero el trabajo para llegar a este punto en específico, en el que mi "historia creada" pudo al fin iniciar data del día en que nací...
Mi vida ha pasado frente a mis ojos como esas migajas que recogí para llegar hasta la boca del gigante: vi a mis compañeros del colegio reírse de mí mientras pensaban que "El Miedo" era lo único que me caracterizaba, vi a mis papás suspirando y lamentándose porque en su mente estaban condenados a mantenerme de por vida, vi a los antiguos "amores" que intentaron ahogarme en el Styx... Vi el millón de Gabrielas que nunca creyeron llegar.

Lo vi, pero no me detuve... Seguí adelante, hasta el jardín de mi abuelita, con sus flores y plantas de café. La escuché regañarme, darme unas pequeñas palmaditas para que aprendiera a seguir adelante. Acompañé a mi abuelo a comer sus guayabas rojas y mazorcas de maíz. ¡Me sentí en casa de nuevo! Saltando alrededor de ese cuadro de concreto, rodeado de plantas exóticas y amor...

Diez años han pasado desde que mi abuelo no se sienta conmigo (U once... si contamos el año durante el cual durmió). Diez años desde que dejó de comprar la loto con la esperanza de ganar para "mandarme a estudiar a Francia". 

Dos años han pasado desde que mi abuelita dejó de cantar conmigo frente a la grabadora para enseñarme que la música también vivía en mí.

El día de hoy recibí una foto de ellos sonriéndome... Atrás, escribieron: "Aquí seguimos, Gaby. No olvidés nuestras historias... Nuestras luchas... Aquí seguimos".

Los quiero abuelitos... Y este logro es para y gracias a ustedes.

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