08 noviembre 2013

Dejemos las cosas como estan...

No se de que manera describir el caos... No siento que el caos sea algo malo, la verdad a veces es algo agradable.

El domingo vi una pelicula que N. siempre me habia recomendado. Hermosa pelicula que me hizo recordar muchas cosas, especialmente ese circulo sin fin que me lleva del inicio al final de mi vida.

N. me hablo explicitamente de esta pelicula el dia que le conte que B. y yo estabamos en el mismo lugar y a la misma hora. Recuerdo que tuve una sensacion extraña mientras cruzaba el Pont Neuf, pero la ignore confiando en que todo eso no tenia sentido.
Probablemente, si hubiera tenido 16 años en vez de 21 en aquella epoca, lo habria tomado como una señal y no hubiera dejado que ese momento se fuera de mis manos.
Habria insistido aun mas si ese momento del 2013 se me hubiera presentado en una vision en el 2002.
B. no solamentete se encontraba en el mismo lugar que yo sino que me habia visto y me habia reconocido.

No creo que B. me haya amado como yo lo ame a los 16 años. Pasaba noches enteras viendo su foto y pidiendo que viniera hasta mi. Vivia como Cio-Cio-San esperando el momento en el que me reencontraria con el...
Es comico todo esto porque es muy probable que si el me vio, yo lo haya visto igualmente, pero no me tome ni la mas minima molestia en tratar de reconocerlo o tratar de revivir esos preciados momentos que vivi en mi adolescencia... Esos momentos se fueron y solo dejaron ruinas que podre visitar y analizar cuando quiera comprender todo esto.

Uno de los momentos ajetreados de mi diario vivir  me llevo a un correo electronico que recibi a los 16 años, de una amiga francesa. Comico, comico... M. vivia, en el 2002, a unas cuantas calles de donde yo vivia en el 2010.
Todo esto me llevo a buscarla en Facebook (el mundo ideal del hostigador), y encontre muchas cosas de ella: sigue en Paris, dejo de ser gotica y tiene un bebe.
Pude haberle enviado una solicitud para que se uniera a mi coleccion de amigos "Facebookeanos", pero la verdad... para que? (Espero que la Gabriela de 16 años no este leyendo esto).  No quiero tratar de crear de nuevo una relacion basandome en cosas del pasado. Llegaria el momento en que no sabriamos de que hablar, y simplemente esa adicion a mi coleccion no tendria ningun tipo de sentido.

Dejemos las cosas como estan...

Tengo 27 años, el tiempo se me va de las manos. Pienso en las piedras angulares... Dos de ellas siguen aqui, una fue un "trompe-l'oeil".

Me paro junto a ellas, y grito dentro de uno de los tantos sueños que creamos: "Dejemos las cosas como estan, justamente como estan".