28 noviembre 2012

Entre dones y talentos...

¿Dónde se encuentra mi don? Por más que me esfuerzo en encontrarlo, llego a ese calle sin salida en donde tropiezo con el conjunto de todas las cosas que he intentado.
Mis más grandes talentos son "el capricho" y "la necedad". Mi abuela me lo dijo mientras ponía entre mis manos "La Princesa Caprichosa".
Deseo que a veces todo salga naturalmente, como si fluyera de mi esencia... Como el pequeño vibrato de Lakme y sus campanas. Mas me siento toda configurada... Siento como si todo esto fuera simplemente una construcción, un edificio creado con mis propias manos, mejorado, sí, pero no tan bello como la naturaleza... No como el desierto y sus mañanas silenciosas y doradas. Me siento tan lejos de las imitaciones de Gaudí. Y sin embargo, tengo todos estos deseos, esas imágenes en mi mente  que bailan alrededor de los cantos.

Mi profesora de fotografía lo decía muy bien: "Gabriela se esfuerza, por eso las cosas le salen muy bien".

Desearía que algo naciera de mí, y no fuera simplemente un objeto en mi existencia sino que algo con existencia propia.

12 noviembre 2012

Honduras



No lo voy a negar. No soy patriótica. Siempre me ha parecido que el patriotismo sólo crea personas cerradas y con muy pocos deseos de conocer algo que no está a su alcance.
No voy a decir que imaginé o imagino mi vida en Honduras, y no voy a engañar a nadie insistiendo en que he sido una buena embajadora estos  últimos cinco años.
Pero lo que me dijo mi amiga de correspondencia cuando al fin nos conocimos, fue un golpe... "Gabriela, realmente odiás a tu país. Con todo lo que me decís, te aseguro que no tengo ni el más mínimo deseo de visitarlo".
¿Sentí vergüenza? Claro... Pero más que eso, fue el inicio de una serie de reflexiones sobre "¿Quién soy?"
Nunca me sentí a gusto en Honduras... Siempre sentía esa rabia que nunca podía explicar. Odiaba el calor, la gente y su sonrisa hipócrita, el miedo que me seguía por todos lados. Odiaba la frustración de mi mamá por encontrarse en un lugar en el que no quería estar... Odiaba el poco deseo de la gente de leer, y el límite que se me ponía para que yo misma tuviera la oportunidad de hacerlo.

No podía soportar que mis amigos, u otras personas que creían en algo que para todos los demás "no era normal" fueran juzgados y empujados a tratar de ser algo que realmente no eran.

Pero antes que todo... Odiaba la persona que yo misma era en Honduras: alguien con miedo, con mucho miedo de todo, de cualquier aspecto de la vida.

Al distanciarme un poco, y siguiendo la cadena de pensamientos iniciada por mi amiga, me di cuenta de algo: yo tengo algo de Honduras, yo soy Honduras... Lo soy, porque a pesar de que ese país esté lleno de gente hipócrita, la sonrisas de los niños son naturales. Soy Honduras, porque  sin importar que alguien sea ladrón, artesano, profesor, "artista", presentador de televisión, comunicador, o lo que sea, son personas que luchan día a día por sobrevivir, por obtener lo que necesitan y quieren...
Y sobre todo, soy Honduras, porque cada vez que regreso, y encuentro a la gente que quiero, es como si nunca me hubiera ido.

Insisto... No soy patriótica... Pero he descubierto que Honduras está dentro de mí, a pesar de que mi juventud muchas veces no lo deseaba.

Tenemos piel de cuero, por eso aguantamos cualquier clima, cualquier circunstancia, cualquier dolor...