08 agosto 2012

El carbón

Somos historias... Y sentada en esa silla blanca de plástico, todo se pintaba más claro. El humo de la parrilla bañaba el ambiente tratando de mantener en silencio a todos los actores de esa obra, quienes se preparaban para interpretar una vez más una historia... Durante muchos días, me pregunté el "porqué de la existencia del ser humano". Decían por ahí que toda existencia tiene como objetivo "una acción". La silla es independiente de mí porque está ahí, porque realizará su acción aunque yo no esté ahí, pero me necesita  para realizar su acción, porque sino realizo la acción de sentarme sobre ella, su existencia tendría un sentido sin sentido. Somos interdependientes...
Concluí que el único objetivo de la existencia del ser humano es interpretar obras independientemente de mi existencia o no, pero para que la obra tenga sentido es necesario que yo la interprete siendo la espectadora.
Mientras las brasas consumían poco a poco el carbón, las historias comenzaron a aparecer en los ojos de cada uno de los presentes, quienes hacían hasta lo imposible por seguir actuando la escena "presente"

ESCENA 1: EL CUMPLEAÑOS

Unos años atrás, en ese mismo escenario, se interpretó "El cumpleaños". Todos rodeaban la fogata cantando la típica canción anual. Dos cómplices enamorados compartían una historia de amor apasionado, con miradas y caricias escondidas. Día y noche, el amor aparecía y abrasaba el carbón de sus deseos... ¿Por qué se terminó? ¿Realmente se terminó?

Al abrir los ojos, miró cómo el rojo vivo  consumía esa historia pasada. Los dos antiguos amantes miraban en direcciones opuestas, sin embargo, al encontrarse sus miradas, la historia hacía desaparecer el momento actual. 
Sí, la niña de la silla blanca sentía entre sus dedos la delicada mano de uno de los amantes, pero su ser se sintió como un intruso... Como uno de esos espectadores ebrios que interrumpe una obra elaborada. La niña de la silla blanca había probablemente amado esa historia más que al personaje, pero ésa no era su historia y probablemente nunca la sería.

La niña de la silla blanca odiaba al actor... En ese momento lo odio más que a su propia vida. Odio su personaje en "el momento actual". Odiaba sus zapatos de charol y su camisa negra cubierta de lágrimas silenciosas. 

"ABUSÁS DE MÍ TODO EL TIEMPO, PEQUEÑA PUTITA... no valés ni un mínimo esfuerzo".


ESCENA 2: EL SILENCIO

Él era silencio, todos lo sabían. Mientras la niña de la silla blanca tomaba la mano del amante, el viento llevaba con él las cenizas del carbón. Muchas naranjas caían al suelo y retumbaban en su corazón como el odio que sentía por las historias que no tenía.
La niña de la silla blanca miraba con curiosidad cómo el viento hacía bailar el fuego dentro del carbón. El viento era atractivo y muy talentoso. Era hermoso, pero invisible a sus ojos.
No lo amaba, no se sentía atraída por su sonido, pero se sentía cómoda y pensaba que esa historia de silencio le ayudaba a respirar.

Ese silencio era más que indispensable... Necesario. Toda obra musical necesita su grado de silencio para ser hermosa. 


ESCENA 3: EL BEBÉ

La niña de la silla blanca caminó a lo largo  de su cabeza marchita. El amante la tomó entre sus brazos y le hizo el amor durante muchas horas. 
"Algún día tendremos un bebé... Y será muy bello".
Intentaba visualizar esa historia, imaginar el fruto de ese amor estéril. Se sentó sobre la cama y por más que quiso volver a ver aquélla historia que una vez escribió, nunca lo logró...
El bebé ya no tenía esencia, no tenía aparición alguna, no tenía físico y no tenía objetivo. El bebé ya no existía. Había sido consumido por las brasas y llevado por el viento mientras era ahogado por el humo. 

El bebé no-existencia


ESCENA FINAL: LAS HISTORIAS

La niña colectó todas las historias dentro del tarro y corrió mientras su cuerpo se despedía de ella. Decidió ahogarse en el mar, ahogarse mientras escribía sobre su cuerpo cada historia.
Las historias la ahogaban y la desaparecían.
¿Al final, es necesario que las historias tengan un sentido para existir? ¿Son necesarios los diálogos?



1 comentario:

Anónimo dijo...

Las historias son pedazos de viento, relatado con o sin gracia, pero siempre cobran vida aunque sea una minuscula fraccion de tiempo.