02 febrero 2012

El matrimonio de las tumbas

Mano Solo murió. Se encuentra retorciéndose en el moho del Père Lachaise, junto a Morrison y Chopin... Un día frío en Père Lachaise es como intentar estar con personas que nunca pensaron en nosotros, a las cuales nunca les importamos. Sin embargo, los besos en la estatua no son de hombre, son de gente que odia ser basura terrenal... Como todos nosotros.
La litera cubierta con sábanas siempre me pareció como una casa, un hogar, al menos era más parecido a un hogar que la patética idea de tener una familia normal. ¿Nunca creí que tuviera una familia? A decir verdad, siempre soñé acunar en mi vientre algún tipo de ser, estar al lado de alguien que me amara con todas sus fuerzas. Estando ahí, bajo la litera cuya puerta era una sábana de sueños, podía vivir eso tan ridículo... Disfrazándome con mi prima e imaginando que éramos personas interesantes. ¿IN-TE-RE-SAN-TES? Ni a Jim Morrison le importaba Mano Solo, sin embargo, comparten la misma pudrición y olor a muerte.
"-¿Te vas a casar?
-¡Sí! Me caso en noviembre. Espero que estés aquí"
Miro mi mano... Ningún anillo... ¿Podría decir esperanza? Me agobian los compromisos, me parecen ridiculeces que la gente hipócrita usa para no pensar que a nadie le interesa nada. Y sin embargo... Me pregunto... Hice todo para llegar hasta aquí. No es necesario ser muy listo para darse cuenta de que no hay amor por ninguna parte. Dalida lo dijo muy bien... Sólo no queremos estar solos. ¿Por qué? Porque después te entierran con gente que no importa, y lo más vil es que no es de gran importancia.
Al sacar el álbum de fotos de infancia, se ven los ridículos juegos de niños tontos que ahora están a punto de casarse... Tienen hermosos hijos, tienen casas, carros... A veces me pregunto, ¿Por qué no fui simplemente una persona "normal", común y corriente? No tengo nada en contra de ello, simplemente me gusta complicarme la vida con ideas, sueños.
Dalida... El papel regalo la envolvía mientras cantábamos juntas esta canción.
"-Te amo...
-Yo también te amo, pero nunca estaremos cerca."
Y el son de Dalida siempre seguía retumbando en las paredes del auto.
Lo que hacía que la amara era ese encanto que sentía cuando estaba ahí... Sentía como si la realidad sólo fuera una fantasía más.
Pero al darle la mano esa noche, supe que ya todo había terminado...
"No me dejés. Quedémonos en el pasado bajo este árbol. Por favor... Te lo suplico. Comamos paletas heladas de chocolate y simplemente sigamos soñando."
Pero las tragedias de máscaras azules crearon su propio drama. Ellas crecieron, bailaron al son de la falta de dinero, consiguieron su pareja, construyeron su familia, que se agrietaba cada noche con los fríos de invierno... O probablemente sólo ella...
Yo me encontraba aquí, sin esperanzas, hundiéndome en mi ansiedad, deshaciendo cada pequeña molécula de mis labios... Quitando de ellos los besos recibidos... los besos falsos. Si hubiera besado la tumba de Wilde, al menos esa mancha habría perdurado durante algunos meses. Pero a nadie le importa... Y ésa es la única verdad.

Estaba cansada de dar... Se había quedado vacía, sin amor. Dar... La Biblia dice que hay que dar sin esperar recibir. ¿Y en algún libro está escrito que el hecho de sólo dar te vacía al punto de dejar de amar?

¡JODETE MALDITO Y ESTÚPIDO MATRIMONIO!