14 noviembre 2010

Gaby's turn...



Lo agradable de tener un blog es poder plasmar el enojo que tengo dentro de mí sin tener que darle cuentas a nadie por "las heridas que pueden causarse". Lo genial de poder tener este espacio es poder repetir varias veces las mismas cosas que no me permiten estar tranquila hasta que ya dejen de importar tanto.

Escogiste el nombre de "Gabriela" suponiendo que de esa manera podrías definir su destino como poeta o escritora. En tu mente estaba la idea de que comprándole cada semana un libro de lectura o de dibujos formarías una "artista" o algo parecido.
Los cuadernos siempre fueron la forma en que esperabas que ella se expresara. Al prestarle la computadora todas las noches, tenías la esperanza de tener como "hija" a una Mozart de las letras.
"Papi, quiero estudiar para ser escritora"
Te pareció muy ridícula su aspiración, pero no negaste nunca sentirte contento por esa confesión de niña de 5 años.
La decepción: el momento en que agarraste entre tus manos su historia sobre Mozart. "Muy moralista".

Todas las noches le cantabas el himno comunista. "Algún día luchará por los ideales correctos". Le regalaste "El Manifiesto Comunista" pensando en que al fin podrías encarrilarla en los buenos caminos. Esos días fueron los únicos momentos en los que estabas dispuesto a estar cerca de ella para dialogar "sobre temas importantes".
La decepción: El día en que le propusiste que saliera a las calles a protestar su ira contra el capitalismo, te dio la respuesta siguiente: "No creo que sólo saliendo a la calle pueda manifestar lo que pienso". No podías concebir que alguien que estaba contra el imperialismo se expresara de otra manera. Por suerte tenías a tu otra hija que al menos siempre tuvo la capacidad de pensar de la misma manera que vos.

Tu hija abogada terminó siendo comunicadora... Después de que le dijiste que la mejor carrera era el derecho, siempre le dijo a todos que quería ser abogada. No estaba segura de qué trataba esa profesión, pero si vos la escogías tenía que ser suficientemente buena...
La decepción: una tarde, te dijo que quería estudiar comunicación.

Tu hija soñada terminó siendo tu peor decepción... ¿Pero cómo puede explicarte que toda mi vida traté de que estuvieras orgulloso de mí? Que durante muchos años me esforcé para parecerte alguien importante. ¿Cómo puedo decirte que me duele cuando me escondés cosas y pensás que sólo es necesario decírselo a todos menos a mí?

Hasta el día de hoy, a pesar de que me lo había propuesto lo contrario, traté de ser quien querías... Pero ahora es mi turno... Ahora sí lo es, y no voy a dejar que las decisiones que tomé me hagan sentirme culpable por no ser quien querías que fuera. Ahora, caminaré por las calles orgullosa de no ser "eso"... tu sueño