10 agosto 2006

Au revoir?

Bueno, regreso con una de esas pequeñas notas tontas en las que aviso que voy a dejar mi blog durante un tiempo... ¿Qué número de carta de adiós es ésta? Quizás la quinta ya... Pero bueno, sí, dejo este blog durante un tiempo porque no estoy logrando nada con él... Sólo hacer sufrir a ciertas personas a quienes lo que menos quiero hacerles es daño. No es algo que yo decida.. Es algo que sucede, que se da.
Mi naturaleza de neurótica es lo único que me empuja a hacer... Así que haciendo esto espero hacer algo bueno por primera vez en mi vida.

3 comentarios:

Flavio dijo...

Gaby, en primer lugar, no sabés cuánta gente lee tu blog con regularidad. Para mucho, incluído yo, es algo automático, siempre que me conecto veo mi e-mail y tu blog. Sin embargo, ¿qué más da si lo ven millones o no lo ve nadie? ¿Qué mas da? En segundo lugar, si le hacés daño a otros con sólo expresarte sinceramente, creo que los que están mal son los demás. Además, en ningún momento has sido ofensiva con nadie, así que está en manos de los que se sientan aludid@s el ofenderse o no. Y, en el caso que sí seas ofendida, ¿qué importa? Pensá en vos y sólo pensá que este es un espacio para vos en el cual podés desahogarte y compartir tu mundo interno con otros. Un beso enorme.

Flavio dijo...

*en el caso que sí seas ofensiva

Anónimo dijo...

La verdad es que si lastiman las palabras será porque fuego llevan, dentro o fuera deberían ser siempre sinceras; ¿Porqué ocultarlas si seguirán latiendo en el corazón?
Es absurdo, lo creo absurdo aún más porque sé que todo lo vas a ocultar, ahora, ¿Qué queda? No hay llanto ni pena que pueda remediar el mal, mal por no haber dicho a quienes la verdad les agobia, hipócritas, seguirán siendo hipócritas, por dejar atrás la verdad.
¿Qué ganás ahora entonces? ¿Sinceridad? No, la estás perdiendo como se pierde la virginidad...la ingenuidad.
Que absurdo sigue siendo llorar, si, lo sigue siendo, pero no miente el corazón cuando derrama lágrimas por un llanto débil y amargo como las despedidas que se dejan detrás de la puerta cerrada, un corazón tan frío como las sábanas que cubren la soledad.
Ahora digan todos ustedes, idiotas ¿Quién será más sincero? Yo ocultándome en las sombras para escupir mis desgracias frente a los demás o esta Dama Hermosa que huye de la realidad.